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Guiones para vídeos verticales: 3 estructuras para empezar

Tienes un negocio, sabes que deberías publicar vídeos y, cuando enciendes la cámara, no sabes por dónde empezar. O grabas tanto que después no hay quien lo ordene.

Un guion te ayuda a decidir qué vas a contar y qué necesitas grabar. No hace falta escribir un discurso ni memorizarlo: unas frases o una lista de ideas pueden bastar. En esta guía encontrarás tres estructuras para preparar vídeos verticales para Reels y TikTok, aunque estés empezando y todavía no puedas delegar tus redes.

Antes del guion: elige una sola idea

Piensa en una persona concreta y en una duda que puedas resolver. “Voy a hablar de mis productos” es demasiado amplio. “Voy a enseñar qué medir antes de comprar un sofá” ya te permite preparar un vídeo.

Anota tres cosas: a quién ayudas, qué quieres que entienda y qué quieres que haga después. El objetivo puede ser resolver una duda, mostrar cómo trabajas o iniciar una conversación. No todos los vídeos tienen que vender.

La base: inicio, desarrollo y cierre

El inicio da un motivo para seguir mirando. El desarrollo cumple lo que has prometido. El cierre termina la idea y, cuando encaja, propone un siguiente paso. Esa es la base; puedes organizarla de distintas maneras según lo que quieras contar.

1. Para resolver una duda: pregunta, respuesta y demostración

Es una buena opción cuando empiezas. Utiliza una pregunta frecuente de tus clientes, responde con claridad y muestra un ejemplo.

Ejemplo ilustrativo para una tienda de sofás:
Pregunta: “¿Cómo sé si este sofá cabe en mi salón?”
Respuesta: “No mires solo el ancho: comprueba también el espacio de paso y lo que ocupa al abrirlo”.
Demostración: enseña con un metro esas medidas y abre el asiento.
Cierre: “Apunta estas medidas antes de venir a probarlo”.

La imagen hace parte del trabajo. Si puedes demostrar algo en pantalla, no necesitas explicarlo todo hablando.

2. Para aconsejar: error, consecuencia y alternativa

Elige un error que realmente tenga importancia para tu cliente. Explica qué problema puede causar y ofrece una alternativa que pueda aplicar. Evita asustar o exagerar para conseguir atención.

Ejemplo ilustrativo para un negocio que prepara cartelería:
Error: “¿Estás intentando meter toda la información en un cartel?”
Consecuencia: “Si no se distingue lo principal, cuesta entender el mensaje de un vistazo”.
Alternativa: muestra un diseño más sencillo con un mensaje principal, la información imprescindible y un contacto legible.
Cierre: “Aléjate unos pasos: ¿se sigue entendiendo?”

Esta estructura permite enseñar tu criterio sin convertir el vídeo en una lista de servicios.

3. Para vlogs y experiencias: convierte lo ocurrido en una historia

El storytelling consiste en contar a través de una historia. Puede servirte para mostrar el día a día, un trabajo o algo que has aprendido. No necesitas una aventura extraordinaria: necesitas elegir qué ocurrió y por qué merece la pena contarlo.

Puedes seguir este recorrido: gancho → situación → dificultad → desenlace → idea final.

Gancho: adelanta una situación que despierte interés.
Situación: explica qué estabas haciendo y qué querías conseguir.
Dificultad: cuenta qué cambió los planes, si ocurrió algo relevante.
Desenlace: muestra qué hiciste y cómo terminó.
Idea final: comparte un aprendizaje o una reflexión solo si aporta.

Ejemplo ficticio: una floristería prepara un encargo y una de las flores previstas no está disponible. El vídeo puede mostrar la elección inicial, el cambio de planes, cómo decide una alternativa y el resultado. No hace falta exagerar el problema: el propio proceso puede resultar interesante.

No todas las historias necesitan varios obstáculos, un gran momento de tensión o una moraleja. Si solo quieres enseñar un proceso sencillo, utiliza la primera estructura. El guion debe ayudarte, no obligarte a inventar un drama.

Algunos ganchos para empezar tus vídeos

Un gancho es el comienzo que da una razón para prestar atención. Puede estar en una frase, en lo que enseñas o en ambas cosas. Prueba a adaptar uno de estos:

“Antes de comprar…, comprueba esto”.
“Si te ocurre…, empieza por revisar…”.
“Así preparamos…”.
“Este detalle cambia…”.
“Esto es lo que haría diferente si empezara hoy”.

Completa cada frase con algo concreto y cumple la promesa durante el vídeo. Si el inicio promete una solución que luego no explicas, el guion está incompleto.

Escribe lo que dices y lo que se ve

Antes de grabar, divide una hoja en dos columnas: qué digo y qué muestro. En la segunda puedes anotar un detalle del producto, tus manos trabajando, una comparación o el resultado final.

No necesitas cambiar de plano a cada segundo. Elige imágenes que ayuden a entender. Prepararlas antes también evita descubrir, al editar, que te falta justo la toma que explicaba lo importante.

Una plantilla para preparar tu próximo vídeo

Voy a ayudar a: …
La duda o idea principal es: …
La estructura que elijo es: …
Empiezo diciendo o mostrando: …
Lo explico con estas dos o tres ideas: …
Necesito grabar: …
El vídeo termina con: …

Revisa el guion en voz alta

Léelo como si se lo contaras a un cliente. Si una frase cuesta decirla, simplifícala. Cambia palabras técnicas por explicaciones normales, elimina lo que repite la misma idea y comprueba que el ejemplo se entiende sin conocer tu negocio.

Si prefieres improvisar, deja solo unas notas. También puedes grabar primero una nota de voz contando la idea y ordenar después lo que has dicho. No hay una única manera correcta de preparar un guion.

Empieza con una pregunta de tus clientes

No intentes aplicar las tres estructuras a la vez. Elige una duda que hayas escuchado esta semana, escoge una estructura y prepara un vídeo que la responda. Después de publicarlo, observa si genera preguntas útiles y qué puedes explicar mejor en el siguiente.

Y si más adelante necesitas ayuda para ordenar la estrategia o producir el contenido de tu negocio, puedes contarme en qué punto estás.

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